“El valor de la educación dentro de la comunicación visual”

A lo largo de la carrera muchas personas me han preguntado en qué momento me di cuenta de que quería estudiar diseño gráfico y animación digital y si soy sincera, no lo sé, porque nunca hubo un instante exacto o una revelación cinematográfica donde entendí “esto es lo mío”, creo que simplemente crecí rodeada de ello sin darme cuenta. Si nos detenemos a pensar un momento, todos crecimos rodeados del diseño, prácticamente todo eso comunica algo, yo no entendía la magnitud de esta hasta que empecé a estudiarlo y me dí cuenta que desde los colores de una tienda, el empaque de un cereal, una película animada hasta el menú de una cafetería, siempre ha estado ahí, la comunicación visual está en todas partes porque vivimos en un mundo construido para transmitir mensajes constantemente.

Lo interesante es que esta educación de la comunicación visual comienza muchísimo antes de que aprendamos a leer, porque cuando somos niños entendemos primero las imágenes antes que las palabras, aprendemos mediante los colores, las formas, símbolos, caricaturas, anuncios, empaques o películas animadas. Asociamos emociones con personajes, reconocemos marcas sin saber leer su nombre y entendemos mensajes a través de imágenes mucho antes de comprender textos complejos, de eso se trata la comunicación visual, de influir en nuestra vida de manera que interpretamos el mundo que nos rodea.
La educación formal dentro de la comunicación visual empieza desde que comenzamos a observar y a analizar por qué ciertos elementos nos generan emociones específicas, por qué ciertas marcas nos hacen sentir parte indispensable de nuestra vida, muchas veces creemos que las decisiones que tomamos son completamente racionales, pero gran parte de ellas están guiadas por estímulos visuales que aprendimos desde pequeños y que fueron inducidos gracias al diseño gráfico. El teórico Donis A. Dondis (2017) denomina el desarrollo de la “alfebetidad visual” y explica que así como hay una alfabetización para aprender a leer y a escribir hay una que educa a nuestra vista, que nos ayuda a descifrar la sintaxis de las imágenes, desde la forma, línea y colores.
Sin embargo, la educación en el diseño gráfico y la comunicación visual no siempre es valorada, Contreras Diaz y Carreño King (2022) en su análisis sobre los planes de estudio y la inserción laboral en el Diseño Gráfico dice que esta disciplina a menudo es considerada como un oficio meramente técnico que se enfoca solo en el dominio de softwares, estas autoras demuestran que la verdadera formación en el diseño radica desde el
desarrollo del pensamiento crítico, la investigación y la capacidad de resolver problemas través de la imagen y la forma. Cuando te vuelves consciente del impacto que tiene el diseño gráfico en la percepción colectiva de la realidad caes en cuenta de la gran responsabilidad que implica crear para otros ya que, al diseñar no solo haces cosas estéticas sino que también, construyes referentes culturales y los discursos con los que las personas se relacionan diariamente, esta es una de las propuesta pedagógica de investigadores como Sanabria y Ferrer (2022), quienes defienden la urgencia de una educación en diseño gráfico orientada hacia la responsabilidad social comunitaria, ellas argumentan que la comunicación visual contemporánea debe romper con la vieja idea de servir únicamente como un engranaje del consumo y que la formación del diseñador actual debe incluir una sólida conciencia ética que le permita utilizar el poder de la imagen para visibilizar problemáticas humanas, promover la inclusión, cuestionar los estereotipos vigentes y generar bienestar en la comunidad. El diseño, educado bajo esta óptica, deja de ser un adorno y se transforma en un agente de cambio social.

A veces siento que muchas personas subestiman el valor de la comunicación visual porque están acostumbradas a verla todo el tiempo. El diseño gráfico y la comunicación visual se vuelven invisibles precisamente porque forma parte de nuestra vida diaria, pero cuando entiendes cómo funciona y educas a tu mirada para descifrar los códigos, comienzas a notar el enorme poder que tiene sobre nosotros, y justo eso es lo que más me gusta del diseño, es esa idea de que algo tan cotidiano pueda influir tanto en nuestra manera de sentir, pensar y conectar con el mundo. Estudiar diseño no es aprender a usar herramientas digitales, sino que también es educar la mente para estructurar discursos visuales con rigor conceptual.
Referencias bibliográficas:
- Contreras Díaz, M. G., & Carreño King, M. (2022). Planes de estudio en diseño y su relación con la inserción laboral de los egresados: Un análisis crítico. Revista de la Educación Superior, 51(201), 45–63. https://doi.org/10.36857/resu.2022.201.2023
- Dondis, D. A. (2017). La sintaxis de la imagen: Introducción al alfabeto visual (2a ed.). Editorial Gustavo Gili. https://books.google.com.mx/books?id=Q0AW0JSWck8C
- Sanabria, J., & Ferrer, G. (2022). La educación en diseño gráfico desde la perspectiva de la responsabilidad social comunitaria. Convicciones, 9(17), 112–125. https://fesc.edu.co/Revistas/OJS/index.php/convicciones/article/view/1163