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“¿la Inteligencia artificial reemplazará a los creativos?”

Hoy en día todos corren, todos llevan prisa por llegar a un lugar que muchas veces ni siquiera saben cuál es, vivimos rodeados de información, estímulos, contenido inmediato y dopamina barata, aparentemente tenemos todo al alcance de un clic, pero al mismo tiempo sentimos que no sabemos nada. Consumimos imágenes, ideas y tendencias tan rápido que perdemos cierta sensibilidad de nuestra naturaleza, aquella que nos hace reconectar con nuestro lado creativo, que nos hace tan distintos y que nos vuelve más humanos, esa capacidad de observar, emocionarnos, cuestionarnos y conectar con lo que hacemos.

En medio de todo el caos es imposible ignorar a la inteligencia artificial porque está en todas partes y cada vez evoluciona más rápido que asusta, despertando la incertidumbre sobre hasta dónde pueda llegar y esta inquietud se ve afectada el ámbito creativo en el que todos discuten el supuesto “reemplazo humano”, en el que tú mismo te cuestionas a cada rato si lo que ves es real o no, y es en este punto donde debemos replantearnos ¿Cuál es el valor de los creativos? Y, ¿Porqué es tan importante nuestra sensibilidad?

En disciplinas como el diseño gráfico y el arte es inevitable pensar si nuestro trabajo perderá valor porque ahora una máquina puede generar resultados en segundos, entonces ¿El valor de nuestro trabajo está en el resultado o en el proceso? No cabe duda que la IA automatiza tareas, simplifica procesos y nos ahorra mucho tiempo; honestamente, esto no creo que sea el problema, el problema aparece cuando confundimos rapidez con profundidad y  eficiencia con la creatividad real. En el entorno profesional actual muchas veces se piensa que mientras menos tiempo te tome crear algo, más “productivo y útil” eres, esta obsesión por la inmediatez y la automatización es analizada por Javier Rico Sesé (2020), quien nos recuerda que el verdadero valor de un diseñador no es el de ejecutar tareas técnicas, si no el de pensar estratégicamente, debemos observar, conectar ideas, interpretar emociones, entender contextos y comunicar algo que quizá ni siquiera puede explicarse con palabras. Por lo tanto, cuando nos preocupamos por si la rapidez de una máquina nos devaluará, debemos entender que el núcleo de nuestra profesión no está en la velocidad de la ejecución, sino en el proceso reflexivo previo que la máquina no puede replicar.
López Gómez (2023) habla de esta misma línea de la inteligencia artificial pero con una perspectiva más educativa, pues introduce un concepto fundamental: “la inteligencia sensible” y nos explica que ante esta revolución de tecnologías nuevas que automatizan el pensamiento lógico, la educación y el desarrollo debemos inclinarnos a la sensibilidad, la empatía y el pensamiento crítico es esta inteligencia sensible lo que activa nuestra capacidad de conmovernos y conectar, algo que la IA carece por completo, la tecnología no puede competir con nuestra sensibilidad la cual nace de experiencias humanas, no de algoritmos ni procesos automatizados.
Hoy en día la inteligencia artificial está cambiando el mundo, sobre todo el de los creativos, Francisco José Peñalvo (2023) desmitifica el mito de la “creatividad artificial” ya que, la inteligencia artificial no crea nada desde la consciencia, lo hace a través de estadísticas y recopilación de datos, no experimenta inspiración ni necesidad de expresión, solo recombina fragmentos de la creatividad humana que han sido digitalizados previamente.

 

García Peñalvo enfatiza que la verdadera creatividad requiere de intencionalidad y de un contexto sociocultural que el software es incapaz de poseer. La tecnología solo imita la estética del dolor, del amor o de la nostalgia porque reconoce patrones en nuestros textos e imágenes, pero está privada de la vivencia real del sentimiento.

Es un error pensar que la inteligencia artificial podrá llegar a reemplazar algún trabajo creativo dado que solo imita a nuestra realidad, sigue siendo un mecanismo tecnológico y nunca podrá llegar a competir con nuestra sensibilidad aquello que nos hace sentir tan vivos y que se alimenta de nuestras experiencias, emociones, recuerdos, momentos difíciles, conversaciones, música, películas, pérdidas o incluso pequeños detalles cotidianos que nos marcan sin darnos cuenta y eso nadie puede imitarlo porque cada persona experimenta cosas a su manera, porque lo que nos hace realmente valiosos en el arte y el diseño no es únicamente el resultado final, sino la intención, la emoción y la sensibilidad que existen detrás de él, de eso se trata la creatividad.

Así que cada vez que dudes si la Inteligencia artificial pueda rebasarnos, ten la certeza de que es más valioso lo que haces con pasión y sensibilidad, lo que te hace único, con esto no digo que dejemos de aprender de la IA, al contrario debemos mantener un equilibrio para hacer de ella nuestra aliada sin perdernos en la inmediatez de los resultados, es importante recordar que la tecnología es solo un medio para que la sensibilidad nos mantenga creativos.

Referencias bibliográficas:

  • García-Peñalvo, F. J. (2023). La línea borrosa entre la creatividad humana y la inteligencia artificial. En M. A. Santos (Ed.), Inteligencia artificial y tecnologías emergentes en la educación: Desafíos y fronteras conceptuales (pp. 68–85). Editorial Octaedro. https://books.google.com.mx/books?id=8bmtEQAAQBAJ:
  • López-Gómez, S., Rodríguez-Rodríguez, J., & Rego-Agraso, L. (2023). Educar la inteligencia sensible en tiempos de inteligencia artificial. Cuestiones Pedagógicas. Revista de Ciencias de la Educación, 1(32), 69–82. https://doi.org/10.12795/CP.2023.i32.v1.05
  • Rico Sesé, J. (2020). El diseñador gráfico en la era de la Inteligencia Artificial. EME Experimental Illustration, Art & Design, (8), 66–73. https://doi.org/10.4995/eme.2020.13210